El 35% de universitarios estudia y trabaja

La idea de hacer una carrera universitaria en tiempo y forma y trabajar al mismo tiempo es para la mayoría eso: una idea. La realidad demuestra que tanto el estudio como el trabajo demandan más tiempo del que uno dispone y que conjugar ambos implica resignar algo, en la mayoría de los casos.

Del total de alumnos de la Universidad Nacional de Córdoba, el 35,1 por ciento admite que costea sus estudios con un trabajo propio, según datos del Anuario Estadístico 2009 (último disponible). La gran mayoría, en cambio, (63,5 por ciento), lo hace con ayuda familiar.

En relación a los chicos que trabajan, el 41,3 por ciento al menos se desempeña laboralmente una hora por semana y la proporción de varones y mujeres que lo hacen es de 40,3 y 59,7 por ciento, respectivamente. La mayoría de los estudiantes universitarios –el 44,3 por ciento– nunca buscó trabajo y el 14,2 no trabaja, aunque alguna vez buscó.

Más allá de la necesidad del dinero, la experiencia laboral es tan importante como el título, dicen los especialistas.

Pero, ¿cuándo conviene comenzar a trabajar?

Martin Poncio, director regional de Manpower, sostiene que hacer las dos cosas “no sólo que conviene, sino que es necesario”. Y explica que “hoy por hoy, uno de los principales problemas con los que se enfrentan los jóvenes profesionales es que cuando salen de la Universidad se dan en el mercado con gente con experiencia, con mayor ventaja competitiva”.

“Por eso, se recomienda, sobre todo, en los últimos dos años de la carrera empezar a trabajar”, indica Poncio.

En un trabajo, el estudiante próximo a recibirse desarrolla competencias y habilidades al experimentar en lo cotidiano y la realidad. Aprende en el hacer.

¿Quiénes lo hacen? Hay carreras y modalidades de cursado que facilitan la posibilidad de hacer las dos cosas.

En la Universidad Nacional, la que tiene el mayor porcentaje de alumnos trabajando al menos una hora por semana es Inglés (85,3 por ciento). En esa carrera sucede que muchos alumnos dan clases de manera particular antes de lograr el título. Le siguen Ciencias de la Educación (74,6 por ciento); Bibliotecología (71,7); Archivero (69,8); Alemán (67,6) y Portugués (64,5 por ciento).

En las de base tecnológica también hay mucha demanda de chicos aún sin título de grado. Desde las mismas facultades señalan que las empresas y entidades públicas requieren a sus alumnos de Ingeniería, Geología, Computación, entre otras, y presentan ofertas sustanciosas para incorporarlos.

El problema concreto que enfrentan la Facultad de Ciencias Exactas y la Famaf (en la Licenciatura en Ciencias de la Computación, principalmente), por citar dos casos, es lograr que sus estudiantes terminen sus estudios antes de ejercer como profesionales sin haber obtenido su título. Un buen puesto y un buen sueldo “los endulza”.

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