Trabajaron con los carreros y ganaron las Olimpíadas

Alumnos del Ipem 250 se destacaron con un informe sobre el cooperativismo y las transformaciones sociales. Basaron su experiencia en barrio Villa Urquiza.

Los chicos –Romina Prieto, Celeste Ludueña, Karen Damelio, Braian Olmedo, Germán Pérez y Franco Zabaleta– habían llegado sin previo aviso en la búsqueda de datos para un trabajo a presentar en las Olimpíadas de Historia que organiza la Facultad de Humanidades de la Universidad Nacional del Litoral, en Santa Fe. El concurso para estudiantes secundarios exigía desarrollar un tema sobre las “transformaciones en los procesos de trabajo en las sociedades capitalistas”.

Los estudiantes querían saber si las cooperativas pueden convertirse en un instrumento de cambio social. Y, también, cómo enfrentaron la crisis del 2001 los desocupados y caídos del sistema, cómo sobreviven hoy, cómo se conectan, qué redes solidarias tejen, cuánta discriminación sufren, cómo colabora el Estado con Villa Urquiza.

H oy, los alumnos reconocen que comenzaron con poco interés, cargados de prejuicios y desinformación. Pero, por suerte, sucumbieron al entusiasmo de su profesora de Historia, Marita Fernández.

Ahora celebran que su trabajo fue el ganador por Córdoba de las Olimpíadas de Historia. Lo tendrán que defender en la ronda nacional en Santa Fe, entre el 24 y el 26 próximos.

Vivir del carro. El miércoles pasado, los chicos fueron a contar la buena noticia a Villa Urquiza. Cuando se abrió el portón azul de la planta de acopio de material reciclable, aparecieron una parva de hierros retorcidos, plásticos, bolsas y muchas gallinas.

El lugar dejó de funcionar a pleno hace poco. Lorena cuenta que dejaron de reciclar para la compañía recolectora de residuos cuando el municipio cambió de empresa. Entonces, el trabajo se desplomó.

La mujer recuerda que las familias del barrio habían comenzado recolectando casa por casa, en barrio Urca, con un carrito manual. Pero después, la cooperativa recicló los residuos que recogía la empresa Crese de manera diferenciada. Lo que de allí obtenían, se vendía para sostener la economía de 15 familias. Hoy, explica Lorena, las empresas no entregan material inorgánico y sólo dos personas se dedican al reciclado de lo que recogen cuatro carreros.

“Lo peor es que se está enterrando todo, se contamina la Tierra y desordena el planeta”, subraya Lorena, mamá de cuatro mujeres y un varón.

Los chicos del Ipem 250 vuelven a escuchar las explicaciones de Lorena. La precariedad del carrero es evidente. “Los integrantes de la Cooperativa reclaman estabilidad laboral, posibilidad de trabajar dignamente”, dice Celeste Ludueña.

Esa es, precisamente, una de las conclusiones de la investigación. Los carreros no tienen beneficios sociales; pero, aún así, abren las puertas de un comedor casi desmantelado para 178 familias, proveen medicamentos y hasta ayudan a los analfabetos a realizar trámites y gestionar los subsidios.

El cartón se vende a 40 centavos el kilo, y la chatarra a 30, cuenta Juan, primo de Lorena. El hierro vale más que la lata, pero apenas unas monedas.

“El carrero, vivir no vive. Sobrevive”, asegura la mujer, que desde hace un tiempo no sale con el carro por un problema en los riñones. “Creo que el carro es una escuela de trabajo. Siempre salí con mis hijos. Muchos hablan de explotación. Yo entiendo los derechos de los niños, pero prefiero que estén conmigo trabajando y no dejarlos solos, desamparados o en la calle si salís seis o siete horas de tu casa”, plantea Lorena.

La mirada social. “No reciben ayuda del Estado, pero hacen todo con mucha dignidad”, dice Romina. “La gente los discrimina”, plantea Karen. “Antes pensaba que los carros eran molestos, que estorbaban. Mucha gente les tiene miedo. Ahora los veo como trabajadores que tienen que tener derechos”, piensa Franco Zabaleta.

En Santa Fe, los chicos expondrán conclusiones y algunas inquietudes. ¿La cooperativa es una esperanza para los jóvenes del sector? ¿Ayuda a promover valores? ¿La sociedad no acepta al carro con caballos porque muestra el rostro más elocuente de la pobreza?, se cuestionarán delante del jurado.

Otros cordobeses

A Santa Fe. Gonzalo Zoppetto, de la localidad de Porteña, participará en la categoría A y Tomás Battaglino, Escuela García Faure, en la categoría B de las Olimpíadas de Historia en Santa Fe.

Ayuda para el Ipem 250. La Universidad del Litoral paga pasaje y estadía a Santa Fe para uno de los participantes y la docente. Para que puedan viajar todos, se puede y llamar y colaborar al (0351) 434-7864 o (0351) 484-6181.

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