Mumuki, para aprender programación

El pensamiento computacional tiene reglas y un lenguaje propio, y constituye un campo fértil para explorar y experimentar nuevos métodos para su enseñanza y aprendizaje. El ámbito escolar, en sus distintos niveles, presenta el desafío constante de encontrar estrategias didácticas efectivas para promover los saberes propios de esta ciencia.

Mumuki
se enmarca en este contexto. Se trata de un proyecto que propone un conjunto de herramientas pensadas para potenciar la enseñanza y el aprendizaje de la programación y está destinado a docentes y estudiantes de primer ciclo de la secundaria (especialmente). Según plantean, su objetivo es «que todos aprendan a programar con bases sólidas y aportar para que la educación de la programación sea de mejor calidad y entretenida» tanto dentro como fuera del aula.

El proyecto incluye la enseñanza de un abanico de herramientas como Scratch, opciones más complejas como Gobstones y Haskell o tecnologías industriales como JavaScript y Ruby. Los materiales y recursos que ofrece son completamente libres y gratuitos y se encuentran disponibles en su sitio web. Además, como fue concebido en la Argentina, está en español.

Mumuki

La iniciativa surgió de un grupo de docentes de programación de educación media y universitaria. En esta entrevista, Federico Aloi, uno de los integrantes de Mumuki, explica distintos aspectos del proyecto.

¿De qué manera Mumuki promueve la construcción de una «base sólida» en el aprendizaje de la programación?

Como los lenguajes de programación están basados en texto, se requiere el manejo de dos habilidades: por un lado, desarrollar el pensamiento computacional y, por el otro, plasmar esas ideas en un lenguaje rígido y formal.

A diferencia de otras plataformas, Mumuki hace foco en los conceptos y no en las tecnologías. En este sentido, utilizamos los lenguajes de programación (algunos industriales y otros educativos) como herramientas y no como un fin. Además, evitamos enseñar sus «trucos» y privilegiamos prácticas y usos más didácticos.

¿Qué tipo de elementos teóricos pueden surgir a partir de la práctica, pensando específicamente en la ejercitación que propone Mumuki?

Defendemos el valor de los conceptos, pero creemos que a veces las explicaciones largas no son la mejor opción. Es por esto que en nuestra plataforma toda la teoría viene acompañada con un ejercicio práctico que la sostiene, la necesita o la introduce. Además, intentamos distribuirla en los distintos ejercicios y secciones, en las consignas, ayudas y corolarios.

¿Tuvieron la posibilidad de testearlo en las escuelas? ¿Cómo fue la experiencia del trabajo en el aula?

Soy docente de programación en un secundario y estaba en la búsqueda de lograr que los estudiantes practicaran e hicieran ejercicios en sus casas. ¡Mumuki tuvo gran aceptación! El hecho de que brinde una devolución instantánea sobre los ejercicios logra que los estudiantes no se frustren y la confirmación de que lo que hicieron «está bien» los motiva a seguir adelante.

A veces se dificultó utilizar Mumuki en el aula por la mala conexión a internet (estamos trabajando en una versión sin conexión para mejorar esto). Cuando la puedo utilizar, noto que los estudiantes se desenvuelven mucho mejor que con la herramienta tradicional porque ellos mismos pueden corroborar sus respuestas. Esto mejora la calidad de las consultas que surgen y pone al docente en un rol de tutor, dedicado a destrabar a quienes se estancan en un ejercicio (incluso sucede que algunos estudiantes por propia iniciativa asumen ese rol). Además, todas las soluciones que los estudiantes envían están disponibles en un aula virtual lo que posibilita que los docentes realicen un seguimiento personalizado.

¿Cómo ven, actualmente, la enseñanza de la programación en las escuelas?

Observamos que frecuentemente se confunde «enseñar a programar» con «enseñar la tecnología X». Por ejemplo, hay escuelas que, al incluir la programación en su currículum, tienden a «enseñar Java» o «enseñar C», en lugar de generar conocimiento que los estudiantes puedan trasladar a cualquier tecnología (incluso a aquellas que aún no existen o que los mismos estudiantes podrían crear).

Entendemos que esta tendencia empezó a revertirse lentamente. En los últimos años, surgieron varias iniciativas que trabajan en esta línea, como Program.AR por ejemplo.

¿Qué les dirían a los docentes que no se animan a probar esta herramienta?

¡Que lo hagan! Como programadores, nos desvela saber que hay gente en otros lugares del país y del mundo que pueden estar construyendo lo mismo que nosotros, pero de forma aislada y sin compartirlo. Si los docentes trabajáramos construyendo colectivamente distintas iniciativas y proyectos, mejoraríamos mucho su calidad.

Para más información, ingresar al sitio web, a su platarforma o escribir un correo electrónico ainfo@mumuki.org.

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